
Fantástico criminal con proto-superhéroe de base tecnológica (traje de ventosas y a prueba de balas), no de poderes sobrenaturales
Mack-Wan es un rico heredero al que, siendo niño, sus intrigantes le arrebatan de sus padres y encierran como “loco peligroso” en un manicomio, donde crece en soledad hasta inventar un traje aislante negro a prueba de balas y unas ventosas de succión en muñecas y rodillas que le permiten trepar por cualquier superficie vertical. Fugado, se alía con Jim, un niño de rostro desfigurado por una banda de traficantes que mutilan a criaturas para venderlas a ferias y circos —motivo tomado directamente de El hombre que ríe de Victor Hugo—, y la persecución de esa mafia se convierte en el eje de la trama, salpicada de mansiones electrificadas, sectas en el interior de pirámides y ahorcados bajo los puentes del Támesis. Mack-Wan no tiene poderes sobrenaturales ni fuerza sobrehumana: su ventaja es enteramente tecnológica, más cercana en eso al Batman de finales de los treinta que a Superman. Al final recupera su patrimonio y su identidad.
Las fuentes consultadas —con Pedro Porcel como voz principal— lo señalan como, “casi con seguridad, el primer superhombre español” y antecedente “gótico y primario” de Spiderman. La afirmación es defendible pero es tesis de autor, no consenso cerrado: el traje negro integral con ventosas de succión que le da su ventaja reproduce casi al detalle el de Zero the Silent, un héroe pulp británico publicado por Ridgway Publishing en 1931 —un detective de Scotland Yard caído en desgracia que fabrica un traje de goma con “suction discs” en manos y rodillas para trepar muros y techos—; y existen candidatos internacionales anteriores o coetáneos, como Ōgon Bat en el kamishibai japonés (1930-31) o la novela Gladiator de Philip Wylie (1930). Dentro de la propia Marco, El Corsario X se disputa con este título la condición de pionero del fantástico criminal español.
El texto se atribuye por estilo a José Canellas Casals, entonces redactor y más tarde director literario de Marco, aunque los 20 cuadernillos de 16 páginas se publicaron sin firma; el propio Porcel matiza que no puede “asegurar con certeza” la autoría. El dibujo, en cambio, es atribución segura a Marc Farell i Jorba, dibujante fiel de la casa desde 1925. Editorial Marco, fundada en 1924 por Tomás Marco Debón, fue en esos años el segundo mayor productor de tebeos y folletines de España tras El Gato Negro (2.359 lanzamientos entre 1924 y 1937, según el recuento de Manuel Barrero), y Mack-Wan comparte etapa y equipo con Los Vampiros del Aire, El Último Vampiro, El Círculo Rojo y El Corsario X.
La fecha exacta sigue sin resolverse: las fichas de coleccionista lo sitúan “aproximadamente en 1930”, pero Porcel, en un artículo académico de 2024, defiende 1934 por comparación directa con Zero the Silent (1931 + 3 años de distancia editorial habitual). Ninguna de las dos fuentes ha cotejado un ejemplar fechado. Si 1934 es correcto, Mack-Wan precede a Superman (1938) y Batman (1939); si es 1930, la distancia es aún mayor.
Tras la guerra, la censura franquista —que proscribía los nombres de sonido extranjero— obligó a rebautizar al personaje como Héctor Ban en su única adaptación a historieta: un cuaderno suelto, sin continuidad, hacia 1940, dibujado por Antonio Ayné dentro de la Gran Colección de Aventuras Gráficas de Marco. No se trata de una reedición del folletín original, que no volvió a publicarse. No se ha localizado ningún ejemplar del folletín con signatura en bibliotecas públicas españolas (BNE, Biblioteca de Catalunya, CCUC); la obra solo consta documentada en bases de datos de aficionados, en blogs especializados y en el mercado anticuario, donde un tomo completo con los 20 números encuadernados se ha ofrecido por 90 euros.